Historia del Instituto Americano La Paz "Amerinst"

Inicio de la obra educativa metodista: Instituto Americano, La Paz (1907)
Desde la ascensión de los liberales al gobierno, las condiciones políticas y sociales del país habían variado sustancialmente. El movimiento liberal se basó en la ideología de libertad, civilización, progreso y laicismo y, por ende, anticlerical. En ese proceso de fomentar los elementos y postulados nuevos y progresistas de conducir al país hacia la modernización se estableció la Iglesia Metodista en Bolivia. Es en ese sentido que, para alcanzar sus objetivos, los liberales pretendieron valerse de las instituciones sociales y religiosas con tendencias y objetivos afines a sus postulados ideológicos, viendo a los protestantes como un agente alternativo de cambio, de civilización y progreso. Fue así que, durante el régimen liberal, la educación fue privilegiada para cambiar las mentalidades difundiendo las nociones de progreso, para lo cual habían alentado y buscado contactos con el fin de promover la educación pública y laica. Como consecuencia, los esfuerzos educativos de los liberales correspondían a su percepción de que la educación era importante para desarrollar y civilizar el país. Además, consideraban que el crecimiento económico requería de una fuerza de trabajo educada y disciplinada.
Los antecedentes mencionados conformaron el contexto adecuado en el que el proyecto educativo metodista se insertó y fue parte de ese proceso histórico liberal, al incorporar a la sociedad tradicional el mundo de la sociedad moderna, a través de la educación. Por otro lado, en ese marco socio-político había mucha inquietud de parte de familias privilegiadas de La Paz en cuanto a la necesidad de contar con colegios y escuelas de calidad similares a las de otros países. Por muchos años, esas familias habían enviado a sus hijos a estudiar a colegios de Chile, Argentina, Perú y Europa, entre ellos al "English College" de Iquique de la Iglesia Metodista chilena. Por esta sentida necesidad, se manifestó un interés abierto para que se estableciera en la ciudad de La Paz un trabajo similar, porque hacia 1900 en La Paz sólo se contaba con reducidos centros educativos hegemonizados por los católicos, como el colegio para varones San Calixto, dirigido por los jesuitas; el colegio nacional y seminarios de artes y oficios que estaban bajo la dirección de los salesianos, todos destinados a la clase privilegiada. De igual manera, había colegios para señoritas como el Sagrados Corazones, Santa Ana y Buen Pastor, entre otros, donde se educaba un crecido número de estudiantes.
En ese contexto político liberal y en ese clima de necesidades educativas en el país, Francis M. Harrington, como representante de la Sociedad Misionera Metodista Episcopal y como experimentado educador, además de iniciar la obra congregacional, comenzó a gestionar la propuesta de un proyecto educativo ante el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública, solicitando su protección y ayuda para organizar los colegios en La Paz y Oruro, comprometiéndose a desarrollar la enseñanza primaria y secundaria conforme a las leyes, reglamentos, plan de estudios y programas dictados en Bolivia.

Ese proyecto educativo que se implantó en el país fue como una estrategia misionera para la evangelización y para lograr mayor receptividad de la sociedad. Además, por medio de la educación, se pretendía difundir los principios y valores morales y cristianos en los educandos. En ese propósito, encontró el consentimiento y apoyo del gobierno liberal, ya que, por una parte, respondía a las expectativas y postulados del proyecto liberal en su tarea de subvertir normas, valores e instituciones tradicionales, e incorporarlo al mundo moderno. El misionero tuvo éxito en su objetivo, tal como lo señaló su esposa: Francis ya tuvo cómo planear una escuela. Él ya había adelantado sus solicitudes ante el Ministerio de Educación, presentando sus planes y propósitos ante esa autoridad. El Ministro manifestó su más amplio deseo de cooperación entusiasta, diciendo Mr. Harrington, si Ud. cumple su propósito, construiré un monumento en su honor.

En este ambiente creado por el gobierno y coincidiendo con la iniciativa del proyecto educativo metodista, para Harrington no parecía ser una tarea difícil. Además, en una parte de la correspondencia, informaba a la Sociedad Misionera de Nueva York lo siguiente: "El país necesita la influencia liberalizadora de las progresistas escuelas protestantes... y esta es una oportunidad de penetrar, a bajo costo, en la sociedad".
Por ello, Harrington vio la oportunidad de iniciar una educación más libre, abierta, moderna y práctica, de cara a una sociedad moderna, frente al sistema educativo católico, en el que las escuelas y los colegios eran muy cerrados y estaban marcados por la estrechez ideológica católica. Además, como una forma de presentación, hizo mención al prestigio educativo a nivel internacional de los metodistas: "El Instituto Americano de La Paz forma parte de un sistema extensivo de instituciones educativas metodistas esparcidas en América Latina y en el mundo. Instituciones (colegios y universidades) experimentales que tomaron rango con las mejores instituciones educativas y las más progresistas en el mundo". Asimismo, presentó al Colegio Nacional Bolívar de Oruro como un colegio alternativo y modelo: "Pronto vendrá un director y varios profesores norteamericanos para tomar cargo de este importante colegio; esperando presentar al público un colegio con profesorado igual al de cualquiera en Sudamérica. Este colegio comenzó a funcionar con todos los cursos de enseñanza primaria y secundaria, según los programas oficiales del gobierno, el 3 de enero de 1907”.
La propuesta del proyecto educativo metodista para su funcionamiento se concretó con el gobierno liberal de Ismael Montes, llegándose a un primer convenio suscrito por tres años, en el que el Poder Ejecutivo se comprometió a subvencionar al Instituto Americano de La Paz para su sostenimiento con un monto de 15 mil pesos bolivianos ($us 6.000) anuales y para el Colegio Bolívar de Oruro, con un monto de 25 mil pesos bolivianos ($us 10.000) por año; pero con la condición de que no se enseñara religión alguna en esas instituciones. Con la firma del convenio, la presencia metodista en la educación boliviana se hizo una realidad bajo la protección y el apoyo económico del gobierno, logro que fue reflejado así por Harrington:
Este Instituto cuenta con la protección y ayuda del Supremo Gobierno de Bolivia y tiene una ventaja incalculable sobre los vecinos países del Perú, Chile y Argentina: haber obtenido autorización del Supremo Gobierno mediante resolución de 3 del mes de octubre último, en cuya virtud tendrán valor legal ante las universidades de la República, los diplomas y certificados que se otorguen a los alumnos.

Bajo estos antecedentes, se fundó el primer colegio "The American Institute" (Instituto Americano) de La Paz, una de las más importantes obras educativas en el país. Al respecto, Harrington señaló que desde que se consiguió la aprobación del Primer Mandatario de la Nación y también el apoyo del equivalente al actual Ministro de educación, se abrió el camino para que en el país se cuente con colegios y escuelas de primera categoría.
El Instituto Americano de La Paz inició oficialmente sus actividades educativas en febrero de 1907, bajo la dirección del Rev. Francis Harrington, como primer director, con 124 estudiantes matriculados, de los cuales 72 eran externos y 52 internos, con los ciclos: primario, intermedio, medio y comercial. De igual forma en Oruro, el Colegio Bolívar, bajo la dirección de Harwin B. Shinn, inició actividades en la misma fecha. Los estudiantes eran preferentemente provenientes de la clase media-alta, hijos de altas autoridades nacionales. La clase privilegiada veía al Instituto Americano como una institución de formación que prepararía nuevos elementos humanos calificados, ciertamente para ocupar cargos importantes en el país. En relación con ese aspecto, Harrington decía: "Hay en Bolivia un gran número de puestos excelentes y este número va aumentando de día en día. Ricas oportunidades esperan a los jóvenes y las señoritas, quienes pueden dar prueba de buen carácter y de una educación práctica y bien disciplinada. El Instituto Americano de La Paz está preparado para calificar a los jóvenes para posiciones deseables en el comercio, para profesores y otros empleos lucrativos y para ayudarles en asegurar tales posiciones...".

El primer cuerpo docente, recién llegado de los Estados Unidos y de Chile, era competente y tenía una formación en las mejores Universidades y Colegios del País del Norte y con varios años de experiencia en el campo educativo y otras ramas. El plantel docente del Instituto Americano de La Paz y del Colegio Bolívar estaba conformado, entre misioneros y profesores, por: Anna L. Shinn, Jane Adams, Moisés Merubia, Beulah McKee de Merubia, K. Russell de Olave, Samuel Torregroso, Charles W. Foster, Fred D. Duerr y Herr Otto Schlott. En cuanto a la formación, experiencia y labor docente, Harrington expresó que se había asegurado la contratación de maestros para el Instituto Americano de La Paz iguales en cuanto a preparación profesional a cualquiera en Sudamérica, los cuales —dijo- en virtud a su alta educación y experiencia, garantizarían cátedras completas y perfectas teniendo en cuenta no sólo la mera transmisión de conocimientos, sino también la cultura de las facultades mentales y la habilidad para hacer inferencias originales y el desarrollo simétrico del educando.
El programa de estudios y métodos de enseñanza de los colegios fue elaborado en base a las currículas de los colegios más avanzados en Norteamérica, adecuándolo de alguna manera al programa oficial de la educación pública del país. Vale decir que, en sí, el diseño curricular era similar al que se aplicaba en el sistema de los colegios norteamericanos. Por esa razón, la mayor parte de los textos que se empleaba en el colegio eran en inglés, modernos e importados directamente de Norteamérica. En este sentido, el inglés era el idioma oficial del colegio; las enseñanzas se impartían en su mayor parte en dicho idioma y, por lo mismo, la opinión pública y la prensa lo conocían como el Colegio "Inglés", antes que como Instituto Americano. Asimismo, aparte de las materias fundamentales, se impartía también enseñanza en las ramas más necesarias de un "Curso Comercial" para una preparación completa en una carrera próspera, con formación técnica, práctica y comercial.

El programa educativo secundario, como se denominaba "Instrucción Secundaria", que constaba de seis años de estudios (según el programa oficial del Estado) era uno de los aspectos de interés poblacional y, para su acreditación legal, fue legalizado" por Resolución Suprema del 6 de octubre de 1909:
Como la que antecede; que el mencionado INSTITUTO HA AFIRMADO SU CRÉDITO EN LA REPÚBLICA CON LOS SATISFACTORIOS RESULTADOS OBTENIDOS EN EL CORTO PERIODO DE INICIACIÓN QUE LLEVA, se resuelve: declarar con valor universitario el curso secundario del Instituto Americano de esta ciudad; se aprueba su programa presentado, el que consigna las materias de carácter obligatorio del oficial, pudiendo hacer rendir exámenes en el mismo establecimiento y debiendo considerarse como examinadores natos sus mismos profesores en atención a que las pruebas son en inglés y seria difícil conseguir personal competente para este efecto. Todo lo cual debe realizarse bajo la presidencia del Rector o de un Delegado del Consejo Universitario, siendo entendido que no están excluidos otros examinadores que pudieran designarse.
Este fue el primer paso en la profesionalización de la juventud con la introducción de la educación humanística y comercial.
En el inicio, el trabajo educativo fue todo un éxito. Sin embargo, Harrington tuvo que enfrentar muchas dificultades y, con decisión férrea y visión profética, supo lograr los objetivos educativos. En primera instancia no pudo obtener la aceptación formal por parte de la Junta de la Sociedad Misionera Metodista, para que los proyectos educativos fundados fueran instituciones reconocidas y sostenidas por esa instancia con sede en Norteamérica. En esas circunstancias, Harrington hizo notar la falta de decisión existente en las autoridades de la institución mencionada en el informe que presentó en la Conferencia Anual de 1907: "Aunque la obra educacionista de Bolivia forma una de las páginas más brillantes en la historia de nuestra obra en Sudamérica, debido al hecho que el Cuerpo de Misioneros Extranjeros de nuestra Iglesia no consideraba sabio reconocer oficialmente y adoptar nuestra obra, no sería lícito para mí aún mencionar los nombres de los colegios en este informe, porque, por decreto de la sociedad, uno de los colegios es de mi propiedad y el otro está en mis manos personalmente, por el término de tres años. Por consiguiente, los dos son independientes de esta Misión y de esta Conferencia, lo cual siento profundamente"
Por otro lado, a pesar de que los dos proyectos educativos metodistas fundados tenían una garantía por parte del gobierno, casi todo el año sufrió fuertes ataques y una oposición abierta de parte de los jesuitas católicos que, además, exigieron a las autoridades del gobierno la derogación del convenio. Como consecuencia de la agitación de los jesuitas, se llegó a la cancelación del convenio suscrito. Sin embargo, los padres de familia se levantaron en protesta y solicitaron el cumplimiento del acuerdo en cuestión. Por su parte, Harrington diseñó una nueva "ley educativa para todos los colegios particulares del país". La propuesta de ley fue presentada al Congrego Nacional y la misma fue aprobada por la mayoría de los congresistas y, luego, mediante el Ministerio de Instrucción, se hizo la renovación del convenio para seguir con los trabajos educativos.
Desde entonces, el Instituto Americano incursionó plenamente en el proceso histórico de la educación boliviana y ha sido siempre pionero en las innovaciones educativas, llevando la vanguardia en el sistema educativo nacional y marcando verdaderos hitos en la educación boliviana, en base a la experiencia e influencia anglo-norteamericana introducida en el colegio. En los años posteriores y sobre las bases establecidas, fueron intensificándose los servicios e implementándose, con nuevos métodos, sistemas educativos modernos y prácticos, que incluía la enseñanza de valores culturales norteamericanos y cristianos, dando énfasis a una educación integral bajo la consigna: "El desarrollo completo de todas las facultades físicas, intelectuales y morales" (Mente, Alma y Cuerpo).

Bajo este sistema educacional anglo-norteamericano, con una fuerte influencia cultural, se pudo alcanzar óptimos resultados convirtiéndose los colegios metodistas en instrumentos de "americanización" de la educación en Bolivia y en un centro intelectual, político y comercial del "Panamericanismo", como se aprecia en las siguientes líneas:
En el transcurso de cinco años, desde la fundación de este colegio, hemos podido demostrar prácticamente que no es difícil adaptar en Bolivia los métodos de educación de Norteamérica y obtener mediante ellos, resultados que satisfacen plenamente nuestras más avanzadas aspiraciones...Nuestros sistemas se reforman o modifican a medida que se reformen o modifiquen los de los Estados Unidos de Norteamérica que seguimos, sin más variaciones que las impuestas por las condiciones del país o los planes oficiales a los que procuramos sujetarnos en lo posible, particularmente en los cursos de secundaria...
Como se había señalado, en los primeros y decisivos años se fue implementando modernos métodos prácticos y modalidades de estudio. Por ejemplo, con el propósito de dar una educación moderna, tan necesaria para la mujer como para el hombre. En 1910 se puso en práctica la coeducación, es decir, "la educación mixta" para niños y niñas. En principio, el Instituto Americano estaba destinado sólo para niños, pero a solicitud de los padres de familia se hizo extensivo a niñas y señoritas. Ese fue el primer ensayo del sistema de la coeducación, considerada como herética por sectores conservadores de la época. “Por consiguiente, el Instituto Americano ha sido el primero en implantar en Bolivia un sistema pedagógico nuevo, haciendo cursos mixtos en ambas secciones. "
Por otro lado, se fomentó actividades culturales, deportivas y musicales. Para el desarrollo físico de los educandos, se implementó actividades deportivas como el atletismo, tenis, básquetbol, béisbol, fútbol, voleibol, hándbol y otras. Entre las actividades más sobresalientes se debe mencionar a las carreras de cien yardas, torneos atléticos, ejercicios de gimnasia (gimnasia sueca) y otras. Además, el Instituto Americano fue el primero en establecer en Bolivia una brigada de Boy Scouts y Girls Guides, que posteriormente fue generalizada en la mayoría de los colegios no sólo de La Paz sino también del país. Asimismo, merece mención especial el hecho de iniciar con la labor periodística estudiantil en Bolivia. Efectivamente, en 1908 se comenzó con la difusión del primer número de "The Students Voice" ("La Voz de los Estudiantes") en formato de revista y bajo el lema: "La instrucción es la riqueza del pobre y el adorno del rico". En 1919, la publicación adoptó el formato de periódico, cambio que ratificó el título de Decano de la Prensa Estudiantil de Bolivia, que honrosamente le fue otorgado en 1935 por autoridades y población de la época. Así se estableció la era institucional de la obra educativa metodista como servicio al país, sólidamente ligada a la vida misma de la Iglesia Metodista en Bolivia, pero en la primera etapa, como ya precisamos, fue preferentemente dirigida a la clase media y alta. Los misioneros norteamericanos crearon la obra educativa en Bolivia con una tendencia ideológica progresista anglo-norteamericana y con el apoyo e interés del gobierno liberal. En ella se combinó la promoción de la influencia norteamericana en el país y la estrategia de evangelización de desarrollo misionero.

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